Primera Compañía, Cuerpo de Bomberos de Santiago

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Aniversario de Muerte en Acto de Servicio de nuestro Mártir René Carvallo Correa.

La primera vez que golpeó las puertas de un Cuartel de Bomberos fue en la Novena Compañía, a la que ingresó el 8 de Diciembre de de 1934, renunciando el 16 de Julio de 1935 para incorporarse a la Primera el 20 de Agosto del mismo año. De inmediato, con su simpatía y caballerosidad, supo ganarse el cariño y amistad de sus pares. Fue elegido Teniente 2°, Tesorero, Teniente 1° y Capitán e integró la Comisión Revisora de Libros en 8 ocasiones. En 1943, recibe el premio de asistencia “Alberto Cifuentes y Delia Herrera de Cifuentes”, le es concedida la Calidad de Honorario y resulta herido en el incendio de Maipú y Romero. Su premio por 10 años de servicio lo califica el 4 Febrero de 1945. Vistió y lució la roja cotona Primerina por 10 años, 11 meses y 18 días de servicio.

Laboralmente se desempeña en el Banco de A. Edwards y Cía., como Cajero y Tesorero, en donde inició una gran amistad con otro recordado Primerino, Sergio “Mono” Romero y con Caupolicán Bruce Gabler, hermano de Fernando; en la Bolsa de Comercio como Corredor, tuniendo como socios a Ricardo y Jorge Lyon Edwards, con oficinas en calle Nueva York N° 64.

Jueves 8 de Agosto de 1946. En el Casino del Cuartel de calle Moneda, los Voluntarios Hebert Vergara, Manuel Concha, Jorge Santelices, Fanor Velasco Velásquez, René Carvallo y otros amigos no Bomberos, disfrutaban con mucha alegría un buen juego de cachos. Los relojes marcaban las 20:10 horas y caen los timbres…y como es habitual, los Voluntarios raudamente tripulan la Bomba Reo que era conducida por el Cuartelero Julio Naranjos, mientras la Central indica Llamado de Comandancia en Avda. Matta y Avda. Portugal. La Bomba al llegar a la intersección de Avda. Portugal y 10 de Julio, es impactada por una camioneta repartidora de pan, la que luego del accidente se fugó por Avda. Portugal hacia el sur, siendo alcanzada por el Comandante Hernán Tagle Jouanne y el responsable fue detenido por Carabineros. Debido a la gravedad de las lesiones del Voluntario Carvallo, se le trasladó de inmediato a la Posta Central, ubicada en San Francisco a pasos de la Alameda Bernardo O’Higgins. Los Médicos hicieron lo imposible por salvarle la vida y a las 21:50 horas el corazón de René dejó de latir, dejando sumidos en pena y dolor a sus padres, a la Primera y a la Institución toda y su cacho, lo sigue esperando con su K.O. de ases!.

El Director de la Primera Ernesto Roldán Lutjen, el día de los funerales manifestó: “René Carvallo Correa llegó a nuestro Cuartel siendo un muchacho, hace 11 años, lleno de entusiasmo, ansioso de entregarle a la Compañía que le había abierto las puertas, todo el rico caudal de su juventud, de su hombría, de su carácter jovial y expansivo y de su corazón bien puesto, tallado en el oro más puro de la sinceridad y de la lealtad. Si muchos no eran los amigos con que el nuevo bombero contaba dentro de la Compañía al tiempo de su ingreso, a poco andar lo eran todos los Voluntarios, porque todos, debo decirlo, sentíanse atraídos hacia ese muchacho que con su mirada nos hablaba de amistad y con su sonrisa espontánea nos invitaba a la camaradería franca y abierta”.

El Superintendente Hernán Figueroa Anguita, señaló: “Compañero y Mártir, en nombre del Directorio General del Cuerpo de Bomberos, digo ante tu tumba entristecido: has muerto como generoso y bueno. Tripulando tu Bomba seguías sonriente la ruta del deber que en forma voluntaria te habías impuesto. “Constancia y Disciplina” es el norte de nuestros actos. Siguiendo ese lema abnegado con fervor de idealista, te acechó la tragedia inexcusable, que salpicando con tu sangre la historia del Cuerpo de Bomberos, nos trajo esta hora de pena. Ante la negación de la vida que es la muerte, recogemos tu nombre y tu ejemplo. Ellos seguirán alumbrando la ruta luminosa de nuestra Institución, que siempre recordará su sacrificio, como la inmolación de uno de sus hijos predilectos”.

El Voluntario Fanor Velasco Guerrero, expresó: “¡Primera Compañía!, ¡Llora tu dolor porque has perdido al más selecto de tus hijos! ¡Guarda en tu corazón la imagen de Carvallo, el Voluntario que ya no existe; graba con letras de oro su nombre en el libro de tus recuerdos benditos y muéstralo a la venidera juventud, como un emblema de santo y sano patriotismo!”.

Texto: Voluntario Honorario Enrique Pérez Dreyse


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